
Uno de los edificios más famosos y característicos de la capital poblana es su Catedral, dedicada a la Inmaculada Concepción de María.
Antiguamente se planeó construir una iglesia digna de una de las ciudades más importantes de la Nueva España, por lo que en 1575 se comenzaron a seguir los diseños de Juan de Cigorondo y Francisco Becerra.
El resultado fue un recinto de estilo renacentista con decoración barroca.

Posee tres portadas: una central con el escudo de la corona de España, el anagrama mariana y los patronos San José, Santiago el Mayor, San Pablo y San Pedro. Los portones laterales cuentan con relieves de Santa Rosa de Loma y Santa Teresa de Ávila.
Se construyó en etapas, la torre norte con el campanario se terminó de construir en 1678 y la sur casi cien años después, en 1768. La fachada se concluyó en 1664.
El interior es hermoso, cuenta con un coro con sillería, órganos y la reja monumental. El ciprés y el altar mayor son neoclásicos y fuern diseños de Manuel Tolsá.
Otro aspecto que sobresale es el llamado “Altar de los Reyes”, joya del barroco del siglo XVII, trabajo de la autoría de Pedro García Ferrer.